CONSTELARIUM← Volver al inicio

Cuando el inconsciente te habla

El inconsciente desde la mirada de las Constelaciones Familiares: por qué repetimos lo que no queremos repetir y cómo escuchar lo que tiene para mostrarnos.

Por Elena Pía Echevarría Gaviria y Óscar Varela Bava · Constelarium

El pajarito y el elefante

Imagina un elefante en la sabana. Enorme, con las cuatro patas apoyadas en la tierra, capta vibraciones lejanas, ruidos, resonancias: lo que se ve y lo que no se ve. Sobre su lomo vive un pajarito. Desde ahí arriba tiene una vista estupenda, sube, baja, va y viene, y está convencido de que es libre y de que decide.

Un día al pajarito le llega el aroma de unas flores que hay al norte. «Ahí quiero ir, ahí voy a ser feliz». Pero el elefante tiene sed, y el río está al oeste. Y el elefante se da la vuelta y camina hacia el oeste, sin hacer ningún caso al pajarito.

El pajarito es nuestro consciente: lo que sabemos, nuestras metas, nuestros planes, lo que queremos conseguir. El elefante es el inconsciente: todo lo que hay debajo de la punta del iceberg. Y cuando el elefante tiene otras necesidades, gana el elefante.

Así se viven muchas de las frustraciones de la vida: «¿por qué me pasa esto, si yo quería otra cosa?», «¿por qué atraigo siempre lo mismo, si he trabajado tanto para que fuera distinto?».

Consciente, subconsciente e inconsciente

El consciente es todo lo que sabemos que sabemos. El subconsciente guarda lo de nuestra propia vida que ya no recordamos pero sigue actuando. Y el inconsciente va mucho más allá: forma parte de memorias más extensas y más antiguas que nuestra biografía.

La filosofía sistémica de las Constelaciones Familiares, desarrollada por Bert Hellinger, añade algo esencial: ese inconsciente también es familiar. Llevamos la memoria de nuestro sistema: lo que vivieron nuestros padres, abuelos y ancestros, y sobre todo lo que quedó pendiente. Los hijos que no llegaron a nacer, los hermanos de los que nadie habla, los duelos que no se lloraron, las injusticias que nadie reparó.

Carl Gustav Jung habló del inconsciente colectivo y de los arquetipos: imágenes universales del alma humana que aparecen en todas las culturas, en los mitos y en los sueños. El Padre, la Madre, el Camino, la Oveja Negra, el Puente Derrumbado. Son el idioma en el que el inconsciente se expresa mejor, porque no habla con argumentos, habla con imágenes.

Por qué querer no basta

Puedes decir mil veces «yo no quiero ser como mi madre» o «a mí no me va a pasar lo de mi abuela». No se trata de querer. El consciente quiere una cosa, pero el alma tiene raíces y lealtades invisibles mucho más profundas.

Si todas las mujeres de un sistema sufrieron en el amor, a una nieta le puede parecer, sin saberlo, que ser feliz en pareja es traicionarlas. Si un tío murió siendo niño y nadie volvió a nombrarlo, un sobrino puede vivir con una tristeza que no sabe de dónde le viene. Es lo que en sistémica se llama estar identificado con alguien: vivir, sin darse cuenta, una parte de su destino.

Por eso en esta mirada no hay culpa ni malas decisiones. Hasta que no vemos lo que hay detrás, repetimos. Y cuando por fin se ve, nadie puede juzgar a nadie: cada uno hizo lo que supo, lo que pudo, y cargó con lo que tomó por amor.

Cómo escucha una constelación al inconsciente

En una constelación familiar no se empieza por interpretar. Se empieza por mirar. La persona trae su preocupación, se colocan representantes de su familia en el espacio y lo que aparece se observa sin teorías previas. Muchas veces la imagen muestra algo que la persona no había contado ni sabía: alguien que mira al suelo porque falta un hermano, una madre que no puede mirar a su pareja porque está mirando a un muerto.

Esa es la clave de la mirada sistémica: dejar que la imagen se revele antes de que la cabeza decida. El pajarito tiene sus explicaciones; el elefante tiene sus imágenes. Una constelación le da espacio al elefante.

Constelarium: dejar que el inconsciente elija la imagen

Constelarium · El inconsciente te habla nace de esa misma idea. Es una baraja de 10 cartas que forman 20 imágenes arquetípicas, leídas desde la filosofía sistémica.

  • Eliges seis cartas boca abajo y las colocas en dos filas de tres. No sabes qué hay en ellas.
  • Las giras hasta que dos cartas vecinas comparten la misma mitad de una imagen en el borde que se tocan. Ahí la imagen se completa.
  • La flecha de esa imagen indica cuál de sus cuatro lecturas te corresponde. En total, 80 interpretaciones.

Lo importante es lo que no ocurre: tú no eliges la imagen. No la buscas, no la decides con la cabeza. La construyes con las manos sin saber cuál va a salir. El pajarito no tiene donde agarrarse, y eso deja sitio a lo que el elefante tiene para mostrarte.

La imagen que aparece no te da una respuesta cerrada ni te dice qué va a pasar. Te ofrece un espejo y una pregunta: ¿qué de esto está vivo en mi historia, en mi familia, en este momento? Esa es su utilidad: ayudarte a mirar donde normalmente no miras.

Lo que Constelarium es, y lo que no es

Constelarium es una herramienta de escucha interna basada en la filosofía sistémica. Sirve para hacerse preguntas honestas, para reconocer patrones y para abrir una conversación con lo que el inconsciente tiene para mostrarnos.

No es un oráculo y no adivina el futuro. No sustituye a una terapia psicológica, a un tratamiento médico ni a una constelación familiar con facilitador. Si lo que aparece te remueve algo profundo, es una buena señal para darle un espacio acompañado.

Haz tu tirada gratis en la app Constelarium físico

¿Prefieres mirarlo con acompañamiento? Sesiones y círculos con Elena Pía, en Valencia y online. Para profundizar en cada arquetipo y en tu linaje: Constelarium Arquetipos Sistémicos (El inconsciente te habla II).

Preguntas frecuentes

¿Qué es el inconsciente según las Constelaciones Familiares?

Para la filosofía sistémica, el inconsciente no es solo lo que una persona ha olvidado de su propia vida. Incluye la memoria de su sistema familiar: lo que vivieron padres, abuelos y ancestros, y sobre todo lo que quedó sin ver, sin llorar o sin su lugar. Desde ahí actúan las lealtades invisibles que nos llevan a repetir historias que no son nuestras.

¿Por qué repetimos patrones aunque no queramos?

Porque la decisión consciente no basta. Aunque digamos «no quiero ser como mi madre», el alma tiene raíces y lealtades mucho más profundas con el sistema familiar. Mientras lo que está detrás no se ve, se repite. Por eso en la mirada sistémica no se habla de culpa ni de malas decisiones.

¿Constelarium adivina el futuro o sustituye a una constelación?

No. Constelarium es una herramienta de escucha interna: no es un oráculo, no adivina el futuro y no sustituye a una terapia ni a una constelación familiar con facilitador. Propone una imagen y una pregunta para mirar lo que el inconsciente tiene para mostrarte.